Plaza de Temastián, Jalisco durante las ferias patronales con puestos de vendimia y convivencia del pueblo

Ferias Patronales de Temastián, Jalisco: plaza, vendimia y convivencia

En un pueblo pequeño del norte de Jalisco, cada año, durante la primera semana de enero, se celebran las ferias patronales.
El motivo original es el festejo al santo patrono del lugar, pero con el paso del tiempo estas fechas se han convertido en un punto de encuentro donde el pueblo se organiza, la plaza se transforma y la vida comunitaria se hace visible.

Durante los primeros días del año, el pueblo empieza a recibir movimiento. Poco a poco llegan los puestos, las estructuras se levantan y los vendedores se instalan en la plaza y sus alrededores. Son personas que cada año regresan, algunas de paso, otras conocidas, que ya saben cómo se acomoda la feria y continúan una dinámica que viene de generaciones atrás.

Esta misma semana también marca el regreso de muchos que viven fuera. Algunos vuelven por motivos personales, otros para cumplir compromisos pendientes, y muchos más simplemente para reencontrarse con su pueblo, convivir y mantener vivas las costumbres con las que crecieron. Durante esos días, Temastián recibe a quienes se fueron, pero nunca dejaron de pertenecer.

La plaza en modo feria

Con la llegada de la feria, la plaza se llena de vida. Aparecen los puestos y con ellos la diversidad de la vendimia: quien ofrece artesanías hechas en piedra, el que vende chiles, cacahuates y semillas, los puestos de comida donde se preparan birria, tacos dorados, churros, tortas y otros antojitos. También están quienes venden regalos, ropa y artículos para llevar a casa.

Todo convive en un mismo espacio. La plaza se transforma en un tianguis temporal, donde los pregones se escuchan entre la gente: “llévelo, llévelo”, “barato, barato”, “pásele, pásele”. Es un ambiente familiar, ruidoso y ordenado, donde cada puesto tiene su lugar y cada vendedor sabe cuándo y cómo instalarse.

Costumbres de feria más allá de la plaza

Las ferias también se viven fuera de la plaza. Como parte de las costumbres, durante estos días se realizan concursos y actividades relacionadas con el campo y la tradición: eventos charros, carreras, coleaderos, jaripeos y distintas destrezas de lazo que forman parte de la identidad de la región.

No son espectáculos aislados, sino prácticas que se repiten cada año y que reúnen a participantes y espectadores por igual, manteniendo vivas formas de convivencia que han pasado de generación en generación.

Cierre

Durante estos días, la feria se vive en lo sencillo: la comida compartida, las tradiciones que se repiten y la cultura que se manifiesta en cada espacio del pueblo. Conforme avanzan las jornadas, todo conduce a un cierre donde la música, la comida y la convivencia se juntan en un mismo ambiente.

Al final, locales, visitantes y quienes regresan del norte se encuentran en una misma celebración. No importa de dónde vienen ni cuánto tiempo estuvieron fuera; por unos días, todos forman parte del mismo pueblo y de una feria que se despide hasta el siguiente año.